La Amargura
La Amargura Duele.
La raíz de la amargura esta en el resentimiento, de ahí nace el odio, la depresión, la ansiedad, todo en base y por consecuencia de relaciones destructivas, dolorosos abandonos, físicos o emocionales, palabras hirientes o actos imperdonables contra tu ser.
¿Te ha pasado sentir que tu chispa ya no es la misma? ¿Que en un tiempo eras amable, cordial, espontáneo y hasta juguetón? ¿Qué paso con esa personalidad tan padre y tan contagiosa que conquistaba a todos?
La Amargura
La raíz de la amargura esta en el resentimiento, de ahí nace el odio, la depresión, la ansiedad, todo en base y por consecuencia de relaciones destructivas, dolorosos abandonos, físicos o emocionales, palabras hirientes o actos imperdonables contra tu ser.
¿Te ha pasado sentir que tu chispa ya no es la misma? ¿Que en un tiempo eras amable, cordial, espontáneo y hasta juguetón? ¿Qué paso con esa personalidad tan padre y tan contagiosa que conquistaba a todos?
¿Sera que la vida te ha dado tus buenos golpes y ya no ríes como antes porque se te acabaron las pilas? ¿Sera que de tanto que has dado se te acabo el veinte y ahora te está costando recuperarte?
Por la razón que sea, el vivir con amargura te está costando y afectando mental, emocional y hasta físicamente. Se dice que la artritis proviene y hasta puede empeorar por consecuencia de la amargura basada en la depresión y el estrés, y esa es solo una de muchas más enfermedades físicas que te puede acarrear la amargura. Como vez nuestra amargura puede repercutir enormemente en nuestra salud física también.
En mi búsqueda sobre el origen de la amargura encontré que esta comienza después que sentimos que alguien nos fallo, nos hizo mal o nos lastimo. Normalmente no lo sentimos inmediatamente, pero con el tiempo y la repetición de los hechos empezamos a crecer ese “callo moral” que entre más le demos, más fuerte y más grande se pone. Esto puede haberse originado de un padre, un hermano, un esposo, un hijo, un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, en fin la amargura proviene de relaciones que nos han ‘infectado’ y no nutrido la existencia. Es un sentimiento que nos mantiene prisioneros porque está en nuestra alma, es un veneno que crece y crece si no le ponemos un “hasta aquí” y lo cortamos de una vez por todas, invade nuestro ser y termina por alejar a los seres que mas queremos en la vida.
¿Cómo superar la amargura?
RECONOCE
Para empezar hay que reconocer que una parte de nuestro ser está sufriendo como resultado de la amargura. Empieza por tomar conciencia de tus actos, de tus reacciones asía los demás, fíjate como reaccionas con tus seres más queridos, ¿eres juguetona o te colman la paciencia después de un pequeño empujón? Lo mismo con tus amistades o compañeros de trabajo: ¿aguantas chistes o bromas o luego luego te enojas y te lo tomas personal? Tú sabes cuándo reaccionas de cierta manera y hasta tú te sorprendes, tal vez no al instante, pero después en reflexión dices: ¿Por qué soy así? ¡Yo no era así! Se honesto contigo mismo, aguanta tu verdad, porque la consecuencia de no hacerlo te llevara a la soledad. Es la peor consecuencia de los amargados, solo ve a tu alrededor ¿a quién le gusta estar con gente que solo nos baja el autoestima?
TOMA ACCION
Si notas que sientes algún tipo de resentimiento contra alguien, por ejemplo con tu esposo porque no te ha dado la libertad de salir adelante, o de un colega que no te deja crecer o avanzar en tu trabajo, pregúntate: ¿porque le das tanto poder o importancia a esta persona, acaso son realmente más fuertes que tu fe o esperanza? ¿O crees que tal vez los hayas utilizado como excusa porque no has tenido la fortaleza de crear tu espacio para superar lo que te limita y de una vez salir adelante con lo que más quieres? Si todo esto te lleva a llenarte de amargura
Pregúntate: ¿Qué puedo hacer para crear el espacio que necesito para crear una realidad con la que pueda vivir y que me permita reencontrar mi felicidad, mi agradecimiento por la vida y recuperar el amor que está en mí?
“Cuando el rencor se pudre se convierte en amargura. La amargura ocupa mucho espacio negativo dentro de nosotros y para poder ser feliz necesitas hacer espacio para la armonía, la paz, el amor, el buen humor” – Tamara Centeno
Al reconocer los “cayos morales” que te han mantenido prisionero considera empezar a perdonar y a cambiar la página en tu historia ya que esas personas siguen sus vidas y tú también tienes que seguir la tuya. Empieza a perdonar poco a poco, libérate del mal, toma pequeños pasos para convertirte en la persona que quieres ser. Visualízala desde tu corazón, quien es tu héroe interior, permítete ser un imán optimista, cariñoso, juguetón y agradable. Define tú quien eres y hasta donde quieres llegar. Tu vida cambiara, tus relaciones mejoraran y con tu actitud y motivación tu productividad personal y profesional llegara más allá de lo que puedas imaginar.
Da lo que quieres recibir
Ya deja de esperar que los demás te busquen, empieza a dar lo que quieres recibir, entrégate al proceso de crear tu felicidad. La felicidad es un estado de mente no una consecuencia de la vida. Tu estas en control de tu vida. Atrévete a ser feliz. Toda esta reflexión y meditación sobre tu ser te llevara a la luz de lo que tienes que hacer para encontrar la llave de tu éxito personal. Sigue tu intuición, fe, esperanza y amor. ¡Si se puede!
Todo el mundo adora a una persona que se da a querer y se convierte en alguien indispensable.
A nuestra felicidad.
Claudia